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Locutores: Reeducación vocal y cuidados

Locutores | Tanto para el locutor como el cantante, modificar la funcionalidad errónea que lo condujo a la patología, esta dada por la práctica de ejercicios fonatórios, para adquirir mayor resonancia, proyección vocal, dominio de la salida del aire e incremento de resonadores faciales.
La voz cantada, reúne las condiciones necesarias para que la emisión de la voz, sea clara, potente, con amplio dominio de la respiración, para evitar fatiga vocal. La articulación, modulación y manejo del velo del paladar, son aportes efectivos, para que la voz se emita en forma óptima, sin riesgos de esfuerzo vocal. El habla es menos exigida que la voz cantada.
La adaptación de las cualidades de una voz colocada en resonadores faciales, como ocurre en el canto, a la emisión de la voz hablada, es un recurso eficaz para la modificación de hábitos erróneos y esfuerzo glótico durante la fonación. A través de nuestra voz y la palabra manifestamos nuestros pensamientos y dejamos traslucir los aspectos más recónditos de nuestra personalidad Tengamos en cuenta que la prevención de trastornos en la voz, no requiere de grandes esfuerzos, pero si otorga enormes beneficios Objetivos del entrenamiento vocal, respiratorio, fonatorio, manejo de resonadores, Consideremos la importancia que reviste el aprendizaje del manejo de la voz, cuando esta es utilizada en forma profesional. Mas allá de la ocupación/ profesión de la persona, cuando se trata de comunicarse oralmente, en forma exigida, tal el caso de conferencias, seminarios, oratoria, clases frente al alumnado, es fundamental entrenar el órgano fonador, a fin de no agotar con su uso o abuso las características que permiten el ejercicio de la fonación.
Resumiendo, el objetivo principal es:

1) Evitar el esfuerzo vocal.

2) Aprender el manejo respiratorio.

3) Reconocer las condiciones adversas que atentan contra el órgano vocal tal: ruidos de fondo, humo de cigarrillo, ambientes poco ventilados.

4) Tener conocimiento de los limites físicos que impiden una emisión sonora potente y brillante.

5) Conocer las patologías que pueden acaecer en el caso de no adquirir una Técnica vocal, con el riesgo de tener que renunciar a la labor especifica que le compete.

6) Adquirir matices, brillo, mejorar la entonación y el manejo de las puntuaciones.

7) Agilizar el discurso.

8) Adquirir seguridad en la emisión vocal.

9) Liberación de la voz, desbloqueando la inhibición, timidez.

10) Aumento de la autoestima adquiriendo seguridad, y por ultimo “Disfrutar del don de la palabra”

Fuente: Lic. Nora Yelen. MP: 1914 y Locutores Publicidad

Locutores: El pánico de quedar disfónico

Locutores | Indudablemente unos de los mayores pánicos que atraviesa un locutor es que su instrumento más preciado deje de funcionar. Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cervico-Facial (SEORL) un 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere asistencia médica, descubre si cometes algún error en los cuidados de tus cuerdas vocales.

Esta problemática claramente no sólo afecta al locutor, también lo padece el cantante.
¿Tienes que repetir tu mensaje varias veces para que sea entendido, no eres capaz de tararear una canción sin fatigarte o no puedes hablar desde una cierta distancia? Si la respuesta es sí aprovecha esta semana en la que otorrinos, foniatras y logopedas de toda España ofrecerán diagnósticos, recomendaciones y consejos gratuitos con motivo de la celebración este lunes del día mundial de la voz. Y es que, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cervico-Facial (SEORL) 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere asistencia médica.

Un trastorno en la voz puede estar originado por diversas causas, como un resfriado o un esfuerzo puntual realizado en un lugar ruidoso, como un concierto o un encuentro deportivo o un mal uso mantenido durante mucho tiempo. De todas formas, si notas que tu voz no mejora después de 10 días “hay que prestar atención, porque podría deberse a una patología vocal”, afirma Primitivo Ortega, presidente de la SEORL.

Entre las personas más afectadas por estas patologías están los profesionales que necesitan la voz como herramienta de trabajo, como profesores, actores, cantantes, locutores, vendedores y telefonistas, según la logofoniatra Marta Pinillos: “Estos colectivos necesitan hablar durante varias horas seguidas y, muchas veces, no disponen de los medios ni del entorno adecuados”.

¿Cómo evitar la disfonía?

Para cuidar tu voz y que suene como la de los mismísimos ángeles la experta en voz Pinillos recomienda desterrar una serie de malas prácticas:

– No respirar bien. “Una mala respiración machaca las cuerdas vocales”, afirma la logofoniatra. La respiración correcta es la denominada diafragmática que deposita el aire en el abdomen con lo que se logra que el músculo del diafragma actúe de soporte e impulse el aire para hacer vibrar nuestras cuerdas vocales.

– Cuidado con la postura. Antención telefonistas porque según la doctora Pinillos, “la postura más perjudicial para nuestra voz es la que utilizamos cuando hablamos por teléfono porque doblamos el cuello y estamos cerrando las cuerdas por dentro. Tampoco es bueno subir mucho la cabeza, la posición ideal para hablar es la que mantiene la laringe recta. Por eso los locutores, por ejemplo, han de tener cuidado a la hora de colocar el micrófono a una altura adecuada”.

– Nada de carraspeos. “Los carraspeos te destrozan la garganta” afirma la experta, “una mucosa recubre las cuerdas para protegerla y a veces puede molestar pero cuando carraspeamos lo que estamos consiguiendo es que se quede más pegada”.

– ¿Un caramelito de menta? No, gracias. “La menta y derivados como clorofila, hierba buena… destrozan la garganta, la queman”, afirma Pinillos. “La alternativa sería tomar unos caramelos sin azucar (porque el azúcar reseca) de miel y limón, de regaliz…”

– Si quieres intimidad habla en voz baja pero no susurres. Según la experta, la cantidad de aire que se utiliza para susurra “destroza las cuerdas”. De hecho, si alguna vez te quedas ronco, lo más recomendable es el reposo o si necesitas hablar “que sea con timbre”.

– Atención a lo que comes. Los alimentos muy salados como los frutos secos, picantes o muy dulces pueden resecar la garganta. “Es un ciclo, se reseca la garganta, molesta la mucosa y se tiende al carraspeo”, afirma la experta. Si lo que quieres es mimar a tus cuerdas, Pinillos recomienda el consumo de vitaminas A y C (las fortalece), de miel, de té de erísimo o agrimonio y la utilización de un spray de própolis que las protege.

Fuente: Locutores Publicidad

Locutores: El cuidado de la voz

Locutores | La voz es y ha sido, a través de la historia, una herramienta fundamental de comunicación en los seres humanos.
El hombre muestra como percibió la necesidad de comunicarse con los demás a través de diferentes sonidos producidos con la laringe, que día a día se fueron modificando de acuerdo a la intención y emociones hasta llegar a la palabra; con el trascurrir de los años se lograron avances importantes a nivel socio-cultural, donde se conformaron diversas comunidades gracias a procesos de interacción comunicativa mediados en su mayoría por el código oral. Es por esto que la voz además de ser un proceso físico-acústico es la herramienta principal de interacción y socialización.

Hoy en día la voz tiene un valor agregado. La sociedad actual cuenta con un gran número de profesionales competitivos que requieren de habilidades comunicativas para generar impacto en su entorno laboral. El uso permanente de la voz, los factores de riesgos en cada uno de los contextos y la realización de conductas vocales inadecuadas puede ocasionar desequilibrios en la función vocal, aumento en los niveles de incidencia y prevalencia de alteraciones estructurales y funcionales.

La voz profesional se define como “el resultado de conductas de uso vocal que permite a una persona realizar su tarea habitual”, con esto se puede afirmar que cualquier profesional que requiera de la voz para cumplir efectivamente con sus demandas laborales será catalogado como profesional de la voz.

El locutor es un profesional de la voz hablada, encargado de trasmitir diversos mensajes y tipos de información a una audiencia determinadas en situaciones específicas en situaciones específicas. Esto implica que al trabajar con su voz debe manejar todos los aspectos referidos a la respiración, articulación, prosodia y fluidez, para lograr una producción adecuada. es por todo ello que este profesional debe tener en cuenta algunos cuidados respecto a su voz.

¿Qué se entiende por higiene vocal?

Entenderemos por higiene vocal todos aquellos procedimientos dirigidos a permitir el autocuidado de la voz, especialmente en aquellas personas que hacen un uso profesional de la misma. Para llevar a cabo una adecuada higiene vocal es necesario tener en cuenta una serie de precauciones para evitar la irritación y desgaste inútil de las cuerdas vocales, aún en situaciones en que no se haga uso de la voz.

Hábitos de higiene vocal

· Limitar la cantidad de tiempo de habla. Hablar lo justo y necesario, sobre todo si se siente que su voz se cansa con facilidad.
· No forzar la voz en situaciones de mucho ruido ambiental.
· Evitar gritos e imitación de sonidos onomatopéyicos.
· Cuidar los cuadros catarrales y el reflujo gastroesofágico. El reflujo puede dañar gravemente la laringe y afectar la producción de la voz.
· Evitar hablar de manera prolongada a larga distancia y en el exterior.
· Evitar toser o aclarar la voz (carraspear) excesivamente. Este acto puede dañar los pliegues vocales, en lugar de ello tomar agua.
· Evitar comidas picantes (Aji, mostaza, pimienta, etc.)
· Realizar reposo vocal después de una jornada de gran uso de su voz.
· Cuidar una dieta balanceada, incluyendo vegetales, frutas y granos enteros.
· Mantener una postura corporal adecuada mientras hace uso de su voz.

Posturas inadecuadas producen compensaciones musculares que pueden afectar a la zona cervical y laríngea.

· No poner en tensión la parte alta de su tórax.
· No apretar los dientes ni tensar la mandíbula o la lengua.
· No fumar (fumar es uno de los factores principales en la formación de cáncer laríngeo, además irrita las cuerdas vocales y las reseca).
· Ritmo regular y estable de sueño.
· No usar anestésicos locales, ni aspirina previo al uso de la voz.
· Vocalizar previo al uso de la voz, no hablar “en frio”. Realizar ejercicios de calentamiento vocal antes de hablar.
· Evitar ambientes muy secos, con excesiva calefacción o aire acondicionado. Esto disminuye la hidratación de las cuerdas vocales.
· Tomar al menos 2 litros de agua por día (entre 8 y 10 vasos por día). Los pliegues vocales necesitan estar lubricados con una capa delgada de moco para poder vibrar eficientemente. · · La mejor lubricación puede lograrse tomando bastante agua.
· Evitar hablar demasiado rápido.
· Evitar reír a carcajadas.
· Evitar tomar alcohol ni café ya que el alcohol y la cafeína deshidratan las cuerdas vocales.
· Evitar hablar demasiado fuerte ya que puede traumatizar las cuerdas vocales. En el caso de tener que utilizar la voz hablada con niveles altos de intensidad realizar entrenamiento fonoaudiológico.
· No susurrar. Provoca tensión en la laringe.
· Ante el menor síntoma de cambio de la calidad vocal (EJ: voz opaca, pérdida de notas agudas y/o graves, quiebres de voz, problemas con el vibrato, aparición de ruido en la emisión, · · pérdida de volumen, cansancio vocal, dolor, irritación, etc) consultar inmediatamente a un O.R.L. y fonoaudiólogo especializado en voz.
· No imitar voces, esto puede producir hiperfunción o hipofunción y posteriormente lesión orgánica en las cuerdas vocales. Si se debe imitar voces profesionalmente como por ejemplo en doblajes realizar entrenamiento vocal.
· Evitar áreas polvorientas y con mucho humo. Esto irrita y deshidrata las cuerdas vocales.
· Evitar estados de nerviosismo. La voz está directamente relacionada con las emociones.
· No utilizar descongestionantes, antihistamínicos o fármacos no prescriptos por el médico. Algunos medicamentos pueden producir deshidratación en las cuerdas vocales.
· Ante una disfonía de más de una semana de duración consultar inmediatamente al O.R.L.
· Las mujeres deben limitar en lo posible el uso de la voz antes y durante su ciclo menstrual.
· Evitar los químicos, pinturas y artículos de limpieza. Si debe usarlos colóquese un tapabocas que cubra la nariz y la boca.
· Control periódico con profesional idóneo. (Fonoaudiólogo y Otorrinolaringólogo)
· Recibir entrenamiento vocal con Fonoaudiólogo especialista en voz.

Fuente: Locutores Publicidad

Locutores: Tips para cuidar la voz

La voz humana ocupa en la actualidad un lugar importante en nuestras vidas, como ocupan la moda, las relaciones sociales… Utilizamos nuestra voz para expresar nuestras emociones interactuando con nuestros semejantes, pero para muchas personas es además una herramienta esencial en su trabajo diario.

Sin embargo no cuidamos de tan preciado bien como debiéramos. Los especialistas aseguran que las patologías de la voz siguen aumentando año tras año. A día de hoy, el 5% de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere atención médica. Profesores, cantantes, actores, locutores, conferenciantes o teleoperadores, entre otros, son los profesionales que presentan un mayor riesgo de padecer estos trastornos. Pero, sin lugar a dudas, el primer puesto lo ocupan los profesores de colegio, para los que la disfonía es la causa más frecuente de baja laboral.

Los trastornos de la voz suelen aparecer más frecuentemente entre los 25 y 45 años y ligeramente más en mujeres que en hombres. Su aparición suele venir acompañada de determinadas circunstancias como la falta de sueño, hablar más de cuatro horas diarias, carraspear y toser en exceso, el ruido y la sequedad ambiental, el humo y el consumo de alcohol. Evitar estos factores de riesgo es fundamental para prevenir estas afecciones.

¿Qué es una disfonía?
Con el término disfonía nos referimos a cualquier trastorno de la voz. Con ella se abre un amplio abanico de posibilidades pues no todas son iguales, ni mucho menos tienen la misma trascendencia. Las más frecuentes son las llamadas ‘funcionales’, que se producen por un abuso o un mal uso vocal, como cuando hablamos excesivamente y con una intensidad o tono superior al normal, gritamos, carraspeamos y tosemos en demasía, forzamos la vocalización, cantamos con una técnica inadecuada o inhalamos polvo, humo de tabaco y gases nocivos, además de beber alcohol. Este tipo de disfonías adquieren, en muchas ocasiones, la catalogación de enfermedad profesional, como en el caso de cantantes, actores y profesores.

Cuando el problema reside en una lesión de los órganos fonatorios, que en ocasiones se desencadena también por un mal uso o un abuso vocal, las disfonías adquieren el calificativo de ‘orgánicas’, siendo las más frecuentes las provocadas por la presencia de nódulos y pólipos. Los nódulos son la patología benigna más frecuente de las cuerdas vocales y se manifiestan principalmente en mujeres entre los 20 y los 50 años de edad. Por su parte, los pólipos afectan preferentemente a los varones de entre 30 y 60 años y requieren normalmente de una intervención quirúrgica para su resolución.
Un accidente de tráfico, un golpe con un objeto punzante, o cualquier otro traumatismo, un déficit auditivo y algunos trastornos psicológicos, como la neurosis o los comportamientos hipocondríacos, también pueden ser la causa de una disfonía.

Tratamiento
Cuando se presenta un problema de la voz que se alarga más de quince días o se repite con frecuencia es necesario acudir al otorrinolaringólogo.
El tratamiento de las disfonías, especialmente de las orgánicas, se asienta sobre tres pilares fundamentales: la medicación, la rehabilitación y la cirugía. Una buena alternativa es que el especialista coordine el tratamiento con logopedas, e incluso con psicólogos.

En muchas ocasiones basta con iniciar la rehabilitación para resolver una disfonía. En cada una de las sesiones se corrigen poco a poco los malos hábitos de emisión vocal enseñando al paciente técnicas de relajación de la laringe y de emisión de voz. Este tratamiento suele ser suficiente cuando se trata de nódulos de formación reciente. En cambio, los que son más antiguos requieren microcirugía laríngea antes de iniciar la rehabilitación para evitar que reaparezcan. Hay que señalar que este tipo de cirugía, aplicada tanto a nódulos como en el caso de pólipos y edemas, apenas ocasiona complicaciones y tiene unas expectativas de éxito cercanas al 98%. La cirugía también es muy eficaz en lesiones de las cuerdas vocales y ciertas malformaciones congénitas.
En los últimos años ha habido un aumento muy importante de recursos diagnósticos y terapéuticos en la patología de la voz. Además, con estos nuevos tratamientos, especialmente con los quirúrgicos, se obtienen mejores resultados y menos complicaciones.

En la infancia
Pero no hace falta cumplir los 25 años para estar en el punto de mira de estos trastornos. Las estadísticas muestran que el 30-40% de la población infantil en edad escolar presenta disfonía.
En general, si un niño presenta disfonía es porque habla muy alto. Creen que aumentando el volumen de su voz pueden imponerse a los demás. La pubertad suele traer por sí sola la solución al problema cuando la voz cambia y la laringe crece. Por ello, muy pocas veces se requiere una intervención quirúrgica. Aun así, se puede ayudar a los niños enseñándoles normas de higiene vocal. Por ejemplo, hay que enseñarles a articular bien las palabras, a no emitir sonidos mientras inhalan aire y a no agotar todo el aire mientras hablan, hasta el punto de que se les noten las venas del cuello. Padres y profesores han de trabajar unidos para cambiar los malos hábitos vocales del pequeño. Por supuesto se ha de educar con el ejemplo: no grite ni fume en su presencia y respete su turno de palabra pues, si le demuestra que le escucha, el niño no tendrá que gritar para demandar su atención.

Envejecimiento de la voz
Aunque con buena salud y longevidad el deterioro vocal se puede reducir o retrasar, lo normal es que hacia los 65-70 años la voz de los varones se haga más aguda, menos fluida, más inestable y lenta.
El cuerpo además contribuye a este deterioro. Llegados a esta edad las cuerdas vocales se arquean y los músculos de la cara y de la faringe se atrofian; en consecuencia la voz se vuelve más débil y temblorosa, lo habitual en un anciano.
Con todo, no hay que confundir las consecuencias del envejecimiento natural con una voz francamente patológica. Diferentes estudios demuestran con claridad que los varones de más de 65 años que han fumado durante más de 30 años un promedio de 20 cigarrillos al día tienen una voz menos clara y menos audible que aquellos que no han fumado.

Un caso especial: los mayores de 65 años
“Mi familia no me oye si le hablo desde otra habitación, me resisto a hablar por teléfono, me piden que repita lo que digo, me siento desplazado de las conversaciones a causa de mi voz…” Este es un ejemplo de la realidad que asola a muchas personas mayores de 65 años en nuestro país. Los datos hablan de aproximadamente dos millones de personas con esta edad (el 25%) que tienen problemas de voz, a los que de forma genérica los especialistas denominan presbifonía. En tales casos la voz se caracteriza por pérdida de aire al hablar, frases cortas y entrecortadas, falta de potencia o ligero temblor.

Pero este problema va más allá de la voz y, de un modo u otro, afecta a la calidad de vida y autoestima de quien lo sufre. Es más, tal y como apunta el doctor Jesús Algaba, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología, existe una clara relación entre la mala calidad de la voz en los ancianos y un estado de salud deteriorado.

Rehabilitación y cirugía
Para tratar la presbifonía, siempre que no exista asociada una enfermedad neurológica degenerativa, como el parkinson, o una afección pulmonar, como la EPOC, se pueden emplear dos procedimientos básicos: la rehabilitación vocal y la cirugía. Ambos buscan conseguir un cierre adecuado de la glotis para que el aire no se escape. Cuando el defecto de cierre es grande, la rehabilitación vocal no resuelve el problema y se debe emplear la cirugía. Por lo general, son intervenciones de corta duración, de poco riesgo y con buenos resultados.

Fuente: http://elreplicante.es